Es real, nadie puede afirmar que nacemos plagados de odios y miedos, son emociones y sentimientos que se van metiendo en nuestro interior sin permiso y sin freno según la realidad que nos toque vivir según el entorno que nos rodee, en el que nacemos y crecemos, segun el tipo de amor que recibimos, según las lecciones que aprendemos sobre el cómo dar y recibir los afectos.
Ahora viene la parte en que todos preguntan: pero, ¿cómo se logra desaprender? Pues lo primero que ha de quedar claro es que no hay estructura mal hecha que se pueda reconstruir sin desmoronarse en parte, habrá que desequilibrarnos un poco, enfrentar las bases de nuestra historia, de nuestra construcción. Eso significa ir a las raíces del asunto, revolver ollas de contenidos desagradables, sentir aromas que no recordábamos de un pasado que nos metió e
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